EDUCACIÓN SUPRANACIONAL

Unión Europea

LA UNIÓN EUROPEA, PREMIO PRINCESA DE ASTURIAS A LA CONCORDIA 2017

Escrito por jm-valle 22-06-2017 en Unión Europea. Comentarios (0)

El galardón reconoce el mérito de la Unión como entidad Supranacional valedora de una paz que cumple 60 años

Según indica literalmente el acta del jurado, el merito que ha hecho a la UE ser valedora de este premio a la concordia es haber "logrado el más largo período de paz de la Europa moderna, colaborando a la implantación y difusión en el mundo de valores como la libertad, los derechos humanos, y la solidaridad; estos valores de la Unión Europea proyectan esperanza hacia el futuro, en tiempos de incertidumbre, proponiendo un ejemplo de progreso y de bienestar".

El premio no puede ser más acertado ni llegar en un momento más pertinente. Tampoco podría estar mejor justificado ni expresado de manera más precisa.

El premio es acertado porque la UE ha sido la única instancia supranacional que ha sabido gestionar la paz con éxito, ya durante 60 años, en un continente asolado constantemente por las guerras. Desde las Guerras Púnicas que desde el año 264 a.C hasta el 146 a.C. enfrentaron a Cartago con Roma, hasta el desastre de la II Guerra Mundial, de 1939 a 1945 (la mayor catástrofe bélica de toda la historia de la humanidad), Europa ha sido testigo de contantes enfrentamientos fratricidas (algunos de ellos que asolaron el continente durante generaciones como las dos Guerras de los 100 años o la Guerra de los Treinta años). Y frente a esa realidad que parecía ser una maldición sobre los europeos, ningún europeo vivo hoy menor de 72 años ha padecido una guerra en el marco de las fronteras que hoy constituyen la Unión. Y eso es gracias a la idea de Robert Schuman y Jean Monnet de edificar un espacio de solidaridad internacional basado en la Dignidad Humana como pilar central de un triángulo con tres vértices: la democracia como sistema político, la libertad de mercado como sistema económico y el equilibrio igualdad/libertad como sistema axiológico.

Y llega en un momento pertinente, porque hoy está en tela de juicio el proyecto. Y no es porque no sea bueno. Es porque quienes tienen la responsabilidad de hacerlo funcionar han olvidado precisamente el sentido de concordia supranacional que tiene y lo utilizan en clave nacional, como espacio de negociación donde gana más quien más obtiene del otro, sin pensar que todos ganaríamos más si todos actuásemos de manera armónica.

Es cierto que es momento de mejorar elementos de la Unión que le han restado credibilidad en los últimos tiempos, como la crisis de los refugiados sirios o el hecho de que un país esté negociando retirarse de la Unión. Por eso es bueno ahora recordar lo que se ha conquistado como manera de impulsar la reflexión sobre cómo enmendar los errores recientes. Esos errores que están ahí, sí, pero que no quitan ni un ápice al grandioso mérito de los 60 años de paz que se premian con este galardón. Así se reconoció también cuando en 2012 la UE recibió nada menos que el Premio Nobel de la Paz. Sencillamente, quien no lo entiende así, o bien no conoce la historia de Europa o bien no sabe de qué va el proyecto de la integración europeo. Y de esos hay muchos. Cuando escribo esto no hace ni 24 horas que se sabe este premio y ya se pueden leer algunos artículos como el que aparece en El País bajo el título "¿Dónde demonios está la Concordia en esta Europa?" criticando esta decisión e incluso tachándola de mofa y de premio repulsivo. Lo verdaderamente repulsivo son las muertes de las guerras de Europa (que ya no tenemos) y la verdadera mofa sería la que haría la historia a los europeos si volviéramos a empecinarnos en repetir nuestra sangrienta trayectoria... ¡Gracias, Unión Europea! ¡Bendita Concordia! ¡Felicidades por el premio!

67 AÑOS DE UNIÓN EUROPEA... ¿PEDAGOGÍA O PETANCA?

Escrito por jm-valle 09-05-2017 en Unión Europea. Comentarios (0)

Unión Europea... ¡Cumpleaños feliz!

Hoy 9 de mayo la Unión Europea celebra un nuevo cumpleaños. Y, crisis o no crisis, ya van 67. En efecto, fue el 9 de mayo de 1950 cuando Robert Schuman presentó la Declaración que lleva su nombre.

Es cierto que no pasa por su mejor momento. Tiene muchísimos achaques. Algunos son sociales y humanitarios, como la crisis de refugiados, o el número de personas en situación en pobreza y a las que no es capaz de dar alternativas. Otros son económicos, financieros y fiscales, como la falta de armonización fiscal, un euro que se debilita poco a poco frente al dólar, un crecimiento estancado o un desempleo lacerante, especialmente entre los jóvenes. También los hay políticos e institucionales, como el complejo entramado de toma de decisiones, la falta de confianza en sus instituciones, la salida del Reino Unido, el auge de los partidos que en algunos de sus estados, y desde el radicalismo de izquierda y de derecha, cuestionan su existencia y proponen su liquidación. Por otro lado, los problemas de seguridad internos (terrorismo) y externos (conflictos entre sirios, rusos y ucranianos, palestinos y judíos, norcoreanos y estadounidenses, turcos y chipriotas, etc.) amenazan la tranquilidad de nuestra convivencia y ponen en riesgo nuestra libertad. Además, su identidad cultural se difumina por unas sociedades cada vez más plurales y de nacionalidades mezcladas; y su mapa axiológico se diluye entre la escasa ilusión que sus valores despierta en algunos y el escepticismo que provocan en la mayoría.

Pero hay que perseverar en la idea a pesar de todo. Y hay que hacerlo porque es una idea que, por encima de cualquier otro objetivo, su fin es la paz entre los pueblos de Europa, la cooperación solidaria entre sus naciones y el progreso de todos hacia un mejor estado del bienestar. Suena utópico, pero si por algo merece la pena trabajar es por las utopías... Lo demás, ya está conseguido.

Y ese es el principal problema. La Unión Europea adolece un problema de identidad. Hemos olvidado que ése es su verdadero sentido.

Puede que hoy, ya a sus 67, Europa padezca ligeras pérdidas de memoria. Le cuesta reconocer qué ha sido y qué es. Es, por eso, momento de reafirmarse constantemente, de repetir con insistencia, para no olvidarlo, la firme determinación de alcanzar los objetivos para que fue creada.

Para superar esos lapsos de memoria, sería importante profundizar en un tipo de integración que está poco trabajada en el ámbito de la Unión: la armonización educativa. A pesar de que existe una estrategia de educación y formación para el año 2020, que se han establecido las competencias clave o que programas como ERASMUS generan entre los jóvenes el sueño de una identidad europea, la Unión debiera fortalecer más su presencia en la escuela y el currículo debiera europeizarse más. Es difícil en los tiempos contradictorios que corren, donde la globalización convive con nacionalismos estatalistas y proteccionistas, pero fomentar la idea del proyecto europeo como uno de los hitos más destacables en la historia de nuestro continente y defender los valores sobre los que se edificó sería vital para superar, de una vez, esta crisis.

Podemos hacer eso o podemos seguir jugando a la petanca…


PIERDE LE PEN, GANA EUROPA

Escrito por jm-valle 08-05-2017 en Unión Europea. Comentarios (1)

La victoria de Macron de oxígeno a la crisis europea... ¡Pero no la resuelve!

Que un europeísta de cabeza y corazón se imponga en las urnas es positivo para los que estamos convencidos que el proyecto europeo de integración merece la pena. Y más si es en unas elecciones presidenciales francesas. En Francia empezó todo. Con la "Declaración Shuman" se inició lo que hoy es la Unión Europea, mediante la apuesta clara de una reconciliación entre franceses y alemanes y un modelo supranacional de gobernanza para los países democráticos del continente. Sin ellos no hay Europeísmo. Si realmente Le Pen hubiera ganado y si, como  decía que haría, Francia abandonaba la Unión, la actual crisis de la UE obligaría a iniciar un tratamiento paliativo terminal. Pero, por fortuna, no ha sido así. La nación de la Revolución que acrisoló los tres valores determinantes de las democracias europeas contemporáneas, Libertad, Igualdad y Fraternidad, y que proclamó precozmente una "Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano", ha decidido seguir apostando por la colaboración internacional en Europa y dejar a un lado la posibilidad de un frexit, con un marcado y rancio sabor a nacionalismo excluyente y a sobreproteccionismo nacional.

Pero esto no resuelve la aguda crisis que sigue aquejando la Unión. Ha evitado su fin, pero no remedia sus males. La tarea de Macron en este asunto es, antes que nada, hacer más pedagogía de Europa. Lograr convencer fuera de sus fronteras, como ha hecho dentro, que el proyecto europeo merece la pena, que aún está vigente y que hay que seguir trabajando por él. Para hacerlo deberá convertir de nuevo a Francia en un motor intelectual de la idea europeísta y trazar caminos audaces, como hizo su compatriota en 1950 para simplificar la asfixiante complejidad institucional europea, para revertir el euro escepticismo y tornarlo en posiciones de euro criticismo constructivo, para devolver a los jóvenes confianza y proporcionarles marcos estables de empleo, para combatir los problemas de seguridad, para dar respuesta a tantas personas que buscan refugio entre nuestros países...

Pero eso ya será mañana... Dejemos que hoy esta victoria nos de un respiro y espante el euro pesimismo siquiera sea por esta noche...