67 AÑOS DE UNIÓN EUROPEA... ¿PEDAGOGÍA O PETANCA?

Escrito por jm-valle 09-05-2017 en Unión Europea. Comentarios (0)

Unión Europea... ¡Cumpleaños feliz!

Hoy 9 de mayo la Unión Europea celebra un nuevo cumpleaños. Y, crisis o no crisis, ya van 67. En efecto, fue el 9 de mayo de 1950 cuando Robert Schuman presentó la Declaración que lleva su nombre.

Es cierto que no pasa por su mejor momento. Tiene muchísimos achaques. Algunos son sociales y humanitarios, como la crisis de refugiados, o el número de personas en situación en pobreza y a las que no es capaz de dar alternativas. Otros son económicos, financieros y fiscales, como la falta de armonización fiscal, un euro que se debilita poco a poco frente al dólar, un crecimiento estancado o un desempleo lacerante, especialmente entre los jóvenes. También los hay políticos e institucionales, como el complejo entramado de toma de decisiones, la falta de confianza en sus instituciones, la salida del Reino Unido, el auge de los partidos que en algunos de sus estados, y desde el radicalismo de izquierda y de derecha, cuestionan su existencia y proponen su liquidación. Por otro lado, los problemas de seguridad internos (terrorismo) y externos (conflictos entre sirios, rusos y ucranianos, palestinos y judíos, norcoreanos y estadounidenses, turcos y chipriotas, etc.) amenazan la tranquilidad de nuestra convivencia y ponen en riesgo nuestra libertad. Además, su identidad cultural se difumina por unas sociedades cada vez más plurales y de nacionalidades mezcladas; y su mapa axiológico se diluye entre la escasa ilusión que sus valores despierta en algunos y el escepticismo que provocan en la mayoría.

Pero hay que perseverar en la idea a pesar de todo. Y hay que hacerlo porque es una idea que, por encima de cualquier otro objetivo, su fin es la paz entre los pueblos de Europa, la cooperación solidaria entre sus naciones y el progreso de todos hacia un mejor estado del bienestar. Suena utópico, pero si por algo merece la pena trabajar es por las utopías... Lo demás, ya está conseguido.

Y ese es el principal problema. La Unión Europea adolece un problema de identidad. Hemos olvidado que ése es su verdadero sentido.

Puede que hoy, ya a sus 67, Europa padezca ligeras pérdidas de memoria. Le cuesta reconocer qué ha sido y qué es. Es, por eso, momento de reafirmarse constantemente, de repetir con insistencia, para no olvidarlo, la firme determinación de alcanzar los objetivos para que fue creada.

Para superar esos lapsos de memoria, sería importante profundizar en un tipo de integración que está poco trabajada en el ámbito de la Unión: la armonización educativa. A pesar de que existe una estrategia de educación y formación para el año 2020, que se han establecido las competencias clave o que programas como ERASMUS generan entre los jóvenes el sueño de una identidad europea, la Unión debiera fortalecer más su presencia en la escuela y el currículo debiera europeizarse más. Es difícil en los tiempos contradictorios que corren, donde la globalización convive con nacionalismos estatalistas y proteccionistas, pero fomentar la idea del proyecto europeo como uno de los hitos más destacables en la historia de nuestro continente y defender los valores sobre los que se edificó sería vital para superar, de una vez, esta crisis.

Podemos hacer eso o podemos seguir jugando a la petanca…