EDUCACIÓN SUPRANACIONAL

LA UNIÓN EUROPEA, PREMIO PRINCESA DE ASTURIAS A LA CONCORDIA 2017

El galardón reconoce el mérito de la Unión como entidad Supranacional valedora de una paz que cumple 60 años

Según indica literalmente el acta del jurado, el merito que ha hecho a la UE ser valedora de este premio a la concordia es haber "logrado el más largo período de paz de la Europa moderna, colaborando a la implantación y difusión en el mundo de valores como la libertad, los derechos humanos, y la solidaridad; estos valores de la Unión Europea proyectan esperanza hacia el futuro, en tiempos de incertidumbre, proponiendo un ejemplo de progreso y de bienestar".

El premio no puede ser más acertado ni llegar en un momento más pertinente. Tampoco podría estar mejor justificado ni expresado de manera más precisa.

El premio es acertado porque la UE ha sido la única instancia supranacional que ha sabido gestionar la paz con éxito, ya durante 60 años, en un continente asolado constantemente por las guerras. Desde las Guerras Púnicas que desde el año 264 a.C hasta el 146 a.C. enfrentaron a Cartago con Roma, hasta el desastre de la II Guerra Mundial, de 1939 a 1945 (la mayor catástrofe bélica de toda la historia de la humanidad), Europa ha sido testigo de contantes enfrentamientos fratricidas (algunos de ellos que asolaron el continente durante generaciones como las dos Guerras de los 100 años o la Guerra de los Treinta años). Y frente a esa realidad que parecía ser una maldición sobre los europeos, ningún europeo vivo hoy menor de 72 años ha padecido una guerra en el marco de las fronteras que hoy constituyen la Unión. Y eso es gracias a la idea de Robert Schuman y Jean Monnet de edificar un espacio de solidaridad internacional basado en la Dignidad Humana como pilar central de un triángulo con tres vértices: la democracia como sistema político, la libertad de mercado como sistema económico y el equilibrio igualdad/libertad como sistema axiológico.

Y llega en un momento pertinente, porque hoy está en tela de juicio el proyecto. Y no es porque no sea bueno. Es porque quienes tienen la responsabilidad de hacerlo funcionar han olvidado precisamente el sentido de concordia supranacional que tiene y lo utilizan en clave nacional, como espacio de negociación donde gana más quien más obtiene del otro, sin pensar que todos ganaríamos más si todos actuásemos de manera armónica.

Es cierto que es momento de mejorar elementos de la Unión que le han restado credibilidad en los últimos tiempos, como la crisis de los refugiados sirios o el hecho de que un país esté negociando retirarse de la Unión. Por eso es bueno ahora recordar lo que se ha conquistado como manera de impulsar la reflexión sobre cómo enmendar los errores recientes. Esos errores que están ahí, sí, pero que no quitan ni un ápice al grandioso mérito de los 60 años de paz que se premian con este galardón. Así se reconoció también cuando en 2012 la UE recibió nada menos que el Premio Nobel de la Paz. Sencillamente, quien no lo entiende así, o bien no conoce la historia de Europa o bien no sabe de qué va el proyecto de la integración europeo. Y de esos hay muchos. Cuando escribo esto no hace ni 24 horas que se sabe este premio y ya se pueden leer algunos artículos como el que aparece en El País bajo el título "¿Dónde demonios está la Concordia en esta Europa?" criticando esta decisión e incluso tachándola de mofa y de premio repulsivo. Lo verdaderamente repulsivo son las muertes de las guerras de Europa (que ya no tenemos) y la verdadera mofa sería la que haría la historia a los europeos si volviéramos a empecinarnos en repetir nuestra sangrienta trayectoria... ¡Gracias, Unión Europea! ¡Bendita Concordia! ¡Felicidades por el premio!

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